La vocation du naturaliste-explorateur
par Alexandre de Humboldt
“Le désir que nous avons de contempler certains objets ne dépend pas seulement de leur grandeur, de leur beauté et de leur importance: il se rattache, dans
chacun de nous, aux émotions fortuites de notre jeunesse, à nos premières préférences pour telle ou telle occupation, à l’impatience qui nous fait tendre vers les choses lointaines et
rechercher les accidents d’une vie agitée. Ces désirs prennet d’ailleurs d’autant plus de force qu’il y a moins de chances de les voir jamais s’accomplir. Le voyageur jouit par avance du
moment où la Croix du Sud et les Nuées de Magellan qui tournent autour du pôle Antarctique, où les neiges du Chimborazo et les colonnes de fumée qui s’échappent des volcans de Quito
s’offriront pour la première fois à ses regards sur l’océan Pacifique, Les jours qui réalisent de tels voeux marquent dans la vie des époques dont le souvenir est ineffaçable; ils excitent
en nous des sentiments dont la raison n’a pas à exprimer la vivacité. Dans l’impatience où j’étais d’embrasser l’océan Pacifique du haut de la chaîne des Andes entrait pour quelque chose
l’intérêt avec lequel j’avais écouté, étant encore enfant, le récit de l’expédition accomplie par Vasco Núñez de Balboa, l’heureux aventurier qui, devançant Francisco Pizarro, et
Francisco Pizarro, et le premier des Européens, put contempler des hauteurs de Quaregua, dans l’isthme de Panama, la partie orientale de la mer du Sud. Les rives couvertes des roseaux de la
mer Caspienne, à l’endroit où je la vis pour la première fois, ne sont assurément pas pittoresques; et cependant cet aspect me causa d’abord un vif plaisir, parce que je me souvenais que
dans mon enfance, lorsque je parcourais des yeux une carte de géographie, la forme de cette mer intérieure m’avait particulièrement attiré. Les sentiments éveillés en nous par les premières
impressions de l’enfance et par les hasards qui naissent des relations de la vie deviennent souvent, lorsqu’ils prennent dans la suite une direction plus sérieuse, l’occasion de travaux
scientifiques et d’expéditions lointaines.”
Alexandre de Humboldt
Relation historique du Voyage aux régions équinoxiales du Nouveau Continent, fait en 1799, 1800, 1801, 1802, 1803 et 1804 par A. de Humboldt et A.
Bonpland, réd. Par A. de Humboldt, 3 vol. Paris, 1825.
Antonio Raimondi (Milan 1826 - Pacasmayo 1890)
Voyages dans la région de Parinacochas
Naturalista y viajero italiano. Pasó al Perú en 1859, fue profesor en la Facultad de Medicina de Lima, y recorrió el país en toda su extensión
estudiendo la geografía, la fauna y la flora, la mineralogía, etc. Resultado de la veintena de años que duraron sus viajes de estudio e investigación, fueron la formación de valiosas
colecciones de insectos, plantas, armas, etc., y la obra descriptiva El Perú, muy apreciada. Nació en Milán en 1826 ; murió en S. Pedro de Pacasmayo en 1890.
Lomas de Atiquipa
De esta hacienda pasé á conocer las mentadas lomas (1) de Atiquipa, viendo de paso el ruinoso pueblo de Yauca.
Pasé con gran placer nueve dias en el pueblecito de Atiquipa, haciendo numerosas excursiones en sus cercanias, marchando sobre un terreno cubierto de un tapiz
de verdura, esmaltado de las mas brillantes y variadades flores ; recorrí por todos lados aquel laberinto de quebraditas bañadas en aquella época por cristallinos arroyos ; subí
hasta la cumbre de aquellos cerros envueltos en densas neblinas, cuya humedad hace brotar la vida donde poco antes aparecia la mas desolante aridez ; recogiendo por todas partes
copiosa mies para mi herbario, hasta que las continuas garuas (2) de aquel año hicieron del suelo arcilloso de Atiquipa un profundo fangal, y minaron hasta
los cimientos de la pequeña iglesia, cuyas paredes cayeron al suelo.
Salí de aquel delicioso lugar, continuando mi marcha hácia el puerto de Chala, y pasé de allí al pueblo del mismo nombre, que no tiene de notable sino seis
añejos olivos, que pasan de ciento cicuenta años de edad, y sus variadas guayabas.
Quebradas de Chapara, Caravelí y Ocoña
De Chala me dirigí á la hacienda de Caramba y pueblo de Chapara, cuyo cultivo principal es la parra, fabricandose con su uva un vino bastante estimado.
Continué por la quebrada al pueblo de Quicacha, y de allí pasé á Sondor y a la grande población de Caraveli, cuyos habitantes se dedican á la fabricación de los odres para transportar el
aguardiente, y para esta extraña industria desuellan vivos, enteras manadas de de inocentes cabritos, que llenan el aire con sus tristes gemidos ( )
(El Perú, Tomo I, Cap. IV, Quebradas entre Ica y Tacna. – Viaje al
Departamento de Puno. – Navegación por el Lago de Titicaca, 1863-1864)
Provincias de Parinacochas y Lucanas
De Huayllura seguí mi viaje hácia la población de Sayla, situada sobre una meseta elevada y fria, y escasa de total clase de
recursos. Luego bajé á Sayna, pueblo muy escaso de agua, pero de buen temperamento y continué mi marcha á Nauquipa y Cahuacho, anexos del pueblo de Caravelí de la provincia de Camaná,
divisando desde el punto culminante del camino, ademas d los nevados Coropuna y Solimana, un tercer coloso, el Sara-sara, perteneciente a la provincia de Parinacochas ; otro resto de
la gran cadena volcánica que acabo de citar.
En las partes elevadas vi tambien numerosas tropas de graciosas vicuñas y algunos guanacos.
Seguí hacia el caserio de Ayroca, que por intereses particulares ha sido separado de Caravelí para agragarlo al distrito de
Pauza de la provincia de Parinacochas, cometiendo una verdadera anomalia y fomentando continuos pleitos entre los habitantes de este lugar con los de Cahuacho. Pasé al pié del
Sara-sara, marchando sobre un terreno de piedra pómez y traquita, que me indicaba del modo mas patente la naturaleza volcánica del gran nevado. Continué caminando por la vasta pampa de
Parinacochas cerca de la bella laguna que lleva el mismo nombre, que es una abreviadura de Parihuana-cocha ó laguna de los flamencos (Phœnicopterus andinus), derivándose dicho
nombre de dos palabras quechuas, Parihuana, flamenco, y Cocha, laguna. Con efecto, es muy comun ver en la orilla de aquel tranquilo lago un gran número de estas extrañas
aves, con su largo pescuezo rosado y parte de sus alas color de fuego.
Dejando el pueblo de Incahuasi á la izquierda y el mineral de la Brea á la derecha, que ya habia visto en otro viaje, llegué a la población de Chumpi.Volví á
recorrer una gran parte de las provincias de Parinacochas y Lucanas para ver muchos lugares que no conocia, en cuya ocasión tuve que pasar otra vez por las poblaciones de Coracora, Chaviña
y Puquio ( )
(El Perú, Tomo I, Cap. IX, Viaje á los departamentos de Arequipa y Ayacucho. –
Regreso á Lima, 1865-1866)
Maria Koepcke (Maria Emilia Ana von Mikulicz-Radecki)
María Emilia Ana von Mikulicz-Radecki fue el nombre de esta científica alemana que naciera el 15 de mayo de 1924 en Leipzig. Hija de un maestro universitario
y descendiente de la más alta nobleza polaca, obtuvo su doctorado en ornitología en las mejores universidades europeas, destacando como magnífica estudiante.
Llegó al Perú en 1950, tras el llamado de su novio Hans Koepcke, quien le había ofrecido una buena oportunidad para la aplicación de sus conocimientos
científicos "en un país maravilloso". Poco tiempo después María y Hans se casaron, empezando a trabajar juntos en los laboratorios del Museo de Historia Natural "Javier Prado".
Para una ornitóloga, viajera, coleccionista, dibujante y fotógrafa consumada como María, y un estudioso de la vida silvestre y ecologista como Hans, su
esposo, realizar estudios en el Perú era un verdadero privilegio, pues nuestro país ostenta el 2º récord mundial de aves con cerca de 1800 especies, de las 8500 o más que hay en el
mundo.
María empezó sus investigaciones en los bosques de Zárate, cerca de Lima, donde provista de redes trampa y largavistas, descubrió una nueva
especie de ave para la ciencia, a la que llamó Zaratornis.
Concluido su primer trabajo en los alrededores de Lima, publicó el libro "Las Aves del Departamento de Lima" que ha devenido en un clásico de la ornitología,
en el cual incluyó sus propios dibujos y fotografías.
Posteriormente, Hans y María se dedicaron a viajar por todo el Perú, tras los que publicaron veintidós trabajos en alemán, inglés y español sobre las aves de
nuestro país, y once sobre la fauna y el medio ambiente nacional, gracias a los cuales fueron ganando un merecido prestigio internacional.
Esta científica conoció tan bien a las aves peruanas, que se convirtió en nuestra principal representante en múltiples eventos ornitológicos del mundo. María
Koepcke falleció el 24 de diciembre de 1971 en un trágico accidente aéreo ocurrido en los cielos de la Amazonía. Ella dedicó su vida entera a la investigación de nuestra avifauna dejándonos
un importante legado.
© Textes : Pierre-Olivier Combelles
[1] En el Perú, comunmente no se usa la palabra Loma para indicar una eminencia de terreno ó un
cerro poco elevado, sino para mostrar con ella la vegetación que se desarrolla en tiempo de invierno en los cerros de la Costa, siendo común oir decir, este año hay buenas lomas, ó
tambien no hay lomas.
[2] Se da este nombre en el Perú á la fina lluvia que cae en la Costa durante la estación del
invierno.